retooted Helena Wagner
En México, a la tiza la llaman gis, que viene del latín. En España la llamamos tiza, que viene del náhuatl.
Cada uno se quedó con la palabra del otro.
Escribo sobre lenguas que viajan siglos y vuelven irreconocibles. Esto ocurrió en cuatrocientos años, en las dos direcciones a la vez, y con un trozo de yeso.