Sam Altman (OpenAI) dice que su inteligencia artificial es tan necesaria como la energía eléctrica y que ningún niño creciendo en esta época será más inteligente que uno de sus modelos.
Pero tiene truco. Estos años se ha denunciado que la capacidad de aprendizaje de los alumnos que usan juguetes como ChatGPT para estudiar está cayendo en picado y que los candidatos a empleo que los usan carecen de comprensión, creatividad y criterio.
Unos años más y la gente no sabrá ni rascarse la espalda.